cuando descubres tu propia armadura

Introducción
Hay libros que llegan en un momento determinado de nuestra vida y los entendemos desde el lugar en el que estamos. Y quizá años después volvemos a ellos y descubrimos que, en realidad, todavía tenían algo que enseñarnos.
Eso es exactamente lo que me ocurrió con El caballero de la armadura oxidada.
La primera vez que lo leí, yo estaba todavía muy verde en todo este camino de crecimiento personal. Mientras avanzaba por sus páginas y veía el despertar que el protagonista iba experimentando, no dejaba de pensar en mi esposo. Todo el tiempo pensaba en él y en lo bien que le vendría hacer aquel proceso, como si el libro estuviera señalando aquello que otra persona necesitaba ver.
Pero unos años después volví a leerlo.
Y esta vez ocurrió algo completamente diferente.
Ya no pensaba en nadie más. Me estaba viendo a mí.
Un caballero atrapado en su propia armadura
La historia, escrita por Robert Fisher, presenta a un caballero que ha construido alrededor de sí mismo una brillante armadura. Está tan acostumbrado a llevarla que termina olvidando quién es realmente debajo de ella.
Su armadura representa mucho más que una protección física: simboliza las defensas, las apariencias, las exigencias y las formas de comportarnos que vamos construyendo para sentirnos seguros, conseguir reconocimiento o cumplir con lo que creemos que los demás esperan de nosotros.
Hasta que llega un momento en el que esa protección deja de protegernos y comienza a aprisionarnos.
El caballero emprende entonces un viaje para desprenderse de ella y, en ese camino, va encontrándose con diferentes enseñanzas, personajes y pruebas que le obligan a mirar hacia dentro.
La primera vez que lo leí
Cuando lo leí por primera vez, todavía no tenía la experiencia ni la mirada que tengo hoy.
Yo veía claramente al caballero y pensaba en mi esposo.
Pensaba que él necesitaba escuchar aquellas enseñanzas, que aquel proceso le ayudaría a cambiar determinadas cosas y que, si pudiera comprender lo que el libro quería transmitir, quizá su vida sería diferente.
Sin darme cuenta, estaba haciendo algo muy humano: utilizar el libro para mirar al otro en lugar de mirarme a mí.
Y eso es precisamente lo curioso.
Porque el libro hablaba de despertar, de conocerse, de soltar la armadura y de emprender un viaje interior… y yo estaba leyendo todo aquello pensando en otra persona.
Volver al libro fue encontrarme conmigo
Años después decidí volver a leerlo.
Pero entre aquella primera lectura y esta segunda habían ocurrido muchas cosas. Yo ya había empezado a experimentar cambios en mi propia vida y había comenzado, poco a poco, a hacer ese trabajo interior que antes apenas conocía.
Y entonces el libro cambió.
O quizá la que había cambiado era yo.
Esta vez no pensé en mi esposo. No pensé en lo que otra persona necesitaba cambiar. No intenté encontrar al caballero en nadie más.
Me vi a mí misma.
Pude reconocer mis propias armaduras, mis miedos, mis expectativas, mis formas de protegerme y también aquellas partes de mí que necesitaban ser escuchadas.
Y comprendí algo que me parece una de las enseñanzas más importantes del libro: el verdadero cambio comienza cuando dejamos de intentar cambiar al otro y empezamos a mirarnos a nosotros mismos.
Lo que me dejó este libro
Para mí, El caballero de la armadura oxidada terminó siendo mucho más que una historia sencilla sobre un caballero.
Se convirtió en un espejo.
La primera vez que lo leí, buscaba en sus páginas respuestas para otra persona.
La segunda vez, las encontré para mí.
Y quizá esa sea una de las cosas más bonitas que puede ocurrirnos con un libro: que permanezca en una estantería durante años y, cuando volvemos a abrirlo, nos encontremos con una persona diferente leyendo exactamente las mismas palabras.
Porque las palabras pueden ser las mismas.
Pero nosotros ya no somos los mismos.
¿Por qué recomiendo El caballero de la armadura oxidada?
Lo recomendaría especialmente a quien esté comenzando un proceso de crecimiento personal o sienta que lleva demasiado tiempo viviendo detrás de determinadas defensas.
Es una lectura sencilla, simbólica y fácil de seguir, pero puede despertar preguntas importantes: quién soy realmente, qué estoy intentando demostrar, qué miedos me están condicionando y cuánto de lo que hago nace de mí y cuánto de lo que creo que los demás esperan.
No hace falta estar atravesando una gran crisis para leerlo.
A veces basta con sentir que queremos conocernos un poco mejor.
Artículo elaborado por Amor Dulce.
Fuentes consultadas
- Robert Fisher. El caballero de la armadura oxidada. (Edición consultada).
- Obras y enseñanzas de Robert Fisher relacionadas con el crecimiento personal, el autoconocimiento y la transformación interior.


