Mi camino con los libros:

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En 1998 llego a mis manos el primer libro que yo consideraba de índole espiritual. En aquel tiempo había dejado atrás todo tipo de creencias. Me había educado en la fe católica y estaba atravesando una profunda crisis religiosa.

VIVIR EN LA LUZ me abrió un mundo de nuevas posibilidades: descubrir que era posible sentir y vivir la espiritualidad sin necesidad de pertenecer a ninguna religión.

Hoy intento transmitir esa misma libertad a mis nietos. Hemos decidido no educarlos dentro de ninguna religión concreta, sino ofrecerles valores, respeto y libertad para que, cuando llegue el momento, puedan elegir por sí mismos el camino espiritual o religioso que deseen recorrer. Creo que la fe, cuando nace de una decisión libre, adquiere un significado mucho más profundo.

El espíritu es algo que todos poseemos; las religiones son opcionales y, en gran medida, depende del lugar donde nacemos, de nuestra cultura y de las creencias de nuestros padres, que son quienes deciden cómo educarnos durante la infancia.

El nombre de Shakti me gusto tanto por su significado y por su simbolismo que lo adopté como seudónimo en un blog que tuve hace muchos años. Se llamaba Shakti y otras historias. Por alguna extraña razón dejó de estar en Internet y mi necesidad de seguir pintando la vida de algún color me ha brindado la oportunidad de hacerme uno nuevo.

Con el paso del tiempo me reconcilié con la religión. No soy una practicante activa, pero respeto profundamente todos los credos y las creencias de las personas. Pienso que todo aquello que nos ayude a vivir mejor y a ser más felices es bienvenido.

Tras estudiar de forma comparada la mayoría de las grandes religiones, descubrí que, en el fondo, todas comparten una misma esencia y una filosofía muy similar. De una forma u otra, todos/as buscamos la felicidad y el sentido de la vida.

Todo este despertar de conciencia me condujo a la espiritualidad, entendida como un camino de autoconocimiento. Es un recorrido exigente y, en ocasiones, difícil, pero también profundamente enriquecedor. No hay nada más satisfactorio que descubrir quienes somos realmente. Llevo muchos años recorriendo ese camino y sigo aprendiendo cada día.

Mi propósito sigue siendo convertirme cada día en una mejor persona, y cada paso de este recorrido me acerca un poco más a ese objetivo.

Un abrazo desde el corazón.

Contenido original elaborado para Pinceladas de Vida.

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